jueves, 10 de abril de 2008

LA DESGRACIA QUE ME HA CAIDO ENCIMA

Andaba yo dándole vueltas sobre la desgracia que me había caído encima por haberme cruzado con una persona tan poderosa y relevante y con tanta proyección mediática, infinitamente superior a la mía, como Álvaro de Marichalar, a cuenta de mi fugaz paso por UPyD y mi deserción en cuanto vi lo que en él se cocía. Lamentábame sobre la injusta condición del poderoso frente a un desconocido, como yo. Cómo Álvaro podía largar por su boca todo lo que estimase conveniente a través de los medios de comunicación sobre mí, mientras nadie se molestaba en preguntarme mi propia versión. Incluso intenté hacer valer mi derecho de réplica en no importa qué medio escrito; pero todo fue en vano. Estaba claro, importaba más de qué boca salía, que si lo que se decía se ajustaba o no a la verdad. Dicho sea de paso, a mí tanto me da lo que opine de mí Marichalar. Pronto pude comprobar cómo se podía contabilizar las contradicciones en las que incurría, tantas como oportunidades tenía de hablar sobre mí, oportunidades de las que yo carecía públicamente.

En un periodo escaso de un mes, pasó de decir de mí “lo cierto es que nos ha sorprendido” (refiriéndose a mi marcha a Ciudadanos - Heraldo de Soria; 24-1-2008) a que “era un submarino, afortunadamente nos dimos cuenta a tiempo” (ABC.es; 28-2-2008) Pura contradicción como se ve; si una persona se da cuenta de algo, no se sorprende, y si se sorprende no se da cuenta.

El caso es que no había nada que descubrir, cuando me afilié a UPyD, era aún afiliado de “Ciudadanos”; y tanto en “Ciudadanos”, como en UPyD hice, en sus inicios, bandera de mi doble militancia, ya que compartía con bastantes afiliados de uno y otro partido, la idea de la necesaria fusión entre ambas formaciones. Postura que ahora, viendo lo que hay detrás de UPyD y lo que puede suponer para la necesaria regeneración política el partido de Rosa Díez, -con muchas dudas- , obviamente, no comparto.

Pero este no es el tema que me ocupa ahora.

Dándole vueltas y más vueltas, llegué a la conclusión que a veces el poder y la influencia pueden actuar en contra de aquel que la posee, sobre todo si se demuestra poca pericia y un exceso de autocomplacencia en el manejo de sus resortes.

La familia Marichalar está utilizando todos los argumentos habidos y por haber, y todas sus influencias en el litigio sobre el polígono industrial. No sé si es la mejor estrategia. Entre todas las razones expuestas, envueltas en la bandera de la sorianidad, -que echa un tufo demagógico que apesta, dicho sea de paso-, aparece descarnadamente el único punto en común a todas ellas: todas favorecen el interés patrimonial de los Marichalar. Esa es la única razón realmente determinante que les impulsa a oponerse al polígono industrial, conservar o aumentar su patrimonio. Ante esa, todas las demás son intercambiables y sustituibles unas por otras, dependiendo del efecto que los estrategas de Marichalar puedan prever que tengan ante la opinión pública. La mayoría de esas razones no son de peso; por eso la familia Marichalar necesita ponerlas todas juntas para que parezcan algo. Y algunas de ellas, además, son contradictorias entre sí: por una parte consiguen apoyos en contra del polígono industrial y por otra, presuntamente venden a una empresa canaria parte de esos terrenos para, asómbrense, poner en marcha un polígono alternativo al planteado por Gesturcal. ¿Alguien entiende algo? Pero puede ocurrirles lo que al pastorcillo mentiroso y el exceso de argumentos pueden volverse en su contra, como un boomerang. Si apareciese un elemento nuevo relacionado con el asunto en cuestión, que aconsejara abandonar el proyecto del polígono industrial, en el batiburrillo que se han montado los Marichalar con todas las anteriores, esa última pasaría no ya desapercibida, sino envuelta en una duda de autenticidad. Si se encontrase algún resto romano en las tierras en litigio, por poner un ejemplo, muchos bromearían con la posibilidad de que la familia en pleno se hubiera dedicado a comprar souvenir por las tierras de Italia y que por las noches, sin que nadie les viera, hubieran sembrado de restos arqueológicos su “parcelita”.

Pero en todo este lío, falta la voz del soriano de a pie; de aquel soriano que no puede elegir entre quedarse en su Soria del alma o irse; obligatoriamente debe marchar sin remedio si quiere vivir dignamente. Ese soriano que ya está pensando en hacer las maletas, y que a veces puede sentirse un poco acomplejado frente a tanto intelectual dominguero que le gusta firmar un manifiesto más que a un tonto un caramelo, quizá debería empezar a hacerse oír. Quizá debería decir que necesita trabajo, una cosa tan simple y sin tanta floritura, ni ejercicios de estilo. Que la propiedad privada no es un derecho absoluto, que está subordinado al bien común, al de la mayoría, y que con la misma legitimidad, que muchos reconocen en el empeño que ponen los Marichalar en la defensa de sus intereses, se puede, -y pienso que se debe-, presionar a los poderes públicos para que aceleren los trámites en la puesta en marcha del polígono industrial; ya que, en mi modesta opinión, se entraría en manifiesta contradicción que las estrategias dilatorias que pudieran poner en marcha la familia Marichalar, supusieran de hecho una primacía de los intereses particulares de éstos sobre los intereses de la mayoría de los sorianos, que con urgencia reclaman medidas que consigan parar la corriente migratoria que padecemos. Que todo siga su curso para que pronto el impulso que necesita Soria se dé.

El poder es una manifestación de la capacidad organizativa de los distintos grupos sociales. Difícilmente pueden organizarse aquellos sorianos y sorianas que pudieran encontrar un buen trabajo en el futuro polígono industrial si todavía está todo en el aire. Pero, aunque ninguno de ellos pueda asegurar que se van a beneficiar ellos directamente y no otros, me pide el cuerpo pedirles que no sean cicateros en el esfuerzo para sacar adelante proyectos de este tipo, pues el futuro de todos (o casi todos, siempre hay personas que van sobradas) los sorianos está en juego.

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